Era pleno invierno, afuera
había una tormenta de nieve como pocas había visto, el frío se colaba por las
hendiduras de las puertas y ventanas, incluso estando cerca de la chimenea podía
sentir el frío.
A pesar de estar encerrados por la tormenta todos en la cantina
nos encontrábamos divirtiendo, jugando cartas, bebiendo o simplemente
conversando; hasta que llego un hombre encapuchado, que por alguna razón, al
entrar llamo la atención de todos, provocando así, un silencio absoluto.
En silencio y con la cabeza inclinada comenzó a caminar hacia la
barra; sus pasos eran lentos pero firmes, iguales a los de un militar retirado,
como si en cada paso deseara volver a su segundo hogar: el ejército.
Ante la mirada de todos, aquel hombre se sentó
a la barra, junto a mí, se podía ver que era un viajero ya entrado en años,
pero aun mantenía ese fuego que todos los jóvenes tienen; sus ropas estaban
descuidadas dejaban ver que había recorrido largos caminos, probablemente ese
asiento de cuero y madera fue su único descanso en mucho tiempo
Con calma se quito la capucha, lo cual
permitió ver sus, fuertes, rudos y penetrantes ojos, como los de un halcón; una
mirada sin expresión, pero llena de energía, con esos ojos miro fijo al
cantinero
-Anciano: Un tequila doble
Sin pestañear siquiera un
segundo, el cantinero, serio y firme obedeció, tomando de la estantería la
botella con tequila y un baso, el cual puso sobre la barra y lleno hasta la
mitad, sin demorar un segundo, se lo acerco.
-Cantinero: ¿Cuánto planea
quedarse?
-Anciano: Poco, estoy
reuniendo historias antiguas
Un hombre de pocas
palabras, pero que de algún modo permitía continuar conversando, poseedor de un
tono de voz firme y robusto, típico de un hombre que ha estado en la guerra
-Cantinero: ¿Tiene alguna
historia para contar?
Fue así como teniendo la
atención de todos comenzó a hablar.
-Anciano: Les contare la historia de los “Inmortal”,
una raza creada de la luz y oscuridad, con el único propósito de decidir quien
reinaría sobre el mundo...
En el comienzo del tiempo, cuando el mundo
comenzaba a tomar forma, nacieron 2 fuerzas al dividirse la luz de la
oscuridad; estas fuerzas tomaron los nombres de Selene para la oscuridad y
Ariel para la luz, ambas se encontraban en un tenso equilibrio, ya que la oscuridad
deseaba reinar, pero su opuesto no se lo permitía, fue así como comenzó una
batalla entre aquellas fuerzas, dejando como saldo, la destrucción casi total
de la naciente creación, por lo que la luz, decidió sellar a la oscuridad en lo
que hoy llamamos luna bajo 7 sellos que representan las 7 virtudes humanas;
Ariel por su parte, para vigilar a Selene, se oculto en lo que hoy llamamos
sol.
Selene, furiosa intento inútilmente por siglos
romper los sellos, hasta que aparecieron los humanos, en quienes ella encontró
una posibilidad de poder ser liberada, por lo que intento manipularlos con
resultados desalentadores; a punto de
darse por vencida, Selene descubrió que estando la luna llena parte de su poder
escapa de los sellos, por lo que utilizándolo, comenzó a manipular a los
humanos para liberarla. Ariel, al percatarse de esto decide forzosamente hacer
un pacto con Selene. Dicho pacto era crear una raza que decidiera cual de las
fuerzas reinaría, por lo cual en ella residiría tanto el poder de Selene como
el de Ariel, dicha raza paso a llamarse Inmortal, debido al poder que residía
en ellos y por lo cual no morían.
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